(Camino junto a ti)
Hay una historia en tus ojos.
Puedo ver el dolor tras tu sonrisa.
Pero por cada señal que reconozco,
alguna otra se me escapa.
Déjame saber lo que enturbia tu mente,
déjame ser quien mejor te conozca,
ser quien te sostenga
cuando sientas que estás hundiéndote.
Dime una vez más
qué hay bajo el dolor que sientes.
No me abandones
ni pienses que no puedas salvarte.
Camino junto a ti
allá donde estés,
ante toda situación,
no hay problema cuan lejos.
A través de todo lo que pueda venir ahora,
y de todo lo que pueda marchar,
yo caminaré junto a ti
yo caminaré a tu lado...
Convoca a tus fantasmas para que los vea,
descansa tus pensamientos en mis manos,
da el paso dentro de este sagrado lugar
cuando todos tus sueños parezcan haberse roto.
Que resuenen dentro de este templo,
déjame ser quien te pueda entender,
ser quien te conduzca
cuando no puedas caminar más.
Dime una sola vez más
qué hay bajo la herida superficial.
Si has perdido la senda
yo te devolveré a ella.
Camino junto a ti
allá donde estés,
ante toda situación,
no hay problema cuan lejos.
A través de todo lo que pueda venir ahora,
y de todo lo que pueda marchar,
yo caminaré junto a ti
yo caminaré a tu lado...
¡Oh, cuando todo está mal!
¡Oh, cuando la falta de esperanza te inquieta!
¡Oh, el sol volverá a salir!
La marea contra la que nadas te llevará de nuevo a casa.
Así que no desesperes,
no decaigas...
Camino junto a ti
allá donde estés,
ante toda situación,
no hay problema cuan lejos.
A través de todo lo que pueda venir ahora,
y de todo lo que pueda marchar,
yo caminaré junto a ti
yo caminaré a tu lado...
jueves, 8 de abril de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
Un hola y un adiós.
Mi último año de enseñanza media. Genial. Aún no sabía que haría después, estaba indecisa si seguir con mis proyectos o hacer lo que la gente esperaba de mí.
Como todos los días debía asistir a clases, solo que este año la diferencia radicaba en el cambio de jornada, después de dos años de haber estudiado en la tarde volvía a la mañana.
El sol pegaba en todo lo alto, un augurio de que un hermoso día me abrazaría por delante, no era de mi agrado un exceso de sol y calor, no, lo que prefería era un día nublado y en lo posible frío, pero ni modo si había que batallar con el sol lo haría con esfuerzo.
Los compañeros seguían siendo los mismos, algunos ya no estaban ya que por “esas cosas de la vida” decidieron quedarse un nivel más abajo ya sea por cariño a los profesores o un amor enfermizo a ciertas materias, esto en la práctica era más conocido como repetir el curso. Los demás esos “amigos” estaban ahí presentes, los que desde primero medio habían estado contigo en las buenas y malas estaban a mi lado, mi cariño por ellos era inmenso quizás sin precedentes basado en un ansia de protección que me dominaba casi por entero.
Todo transcurrió de forma normal el primer día, las mismas bromas, los mismos estúpidos, los que tratábamos de poner atención, algunos profesores nuevos, pero nada más interesante, en resumen era la rutina con más de lo mismo y que no auguraba grandes cambios para finalizar mi educación media.
El segundo día más de lo mismo, pequeñas introducciones a lo que serían los ramos durante el año, conceptualizaciones básicas de los procesos contables, fechas de pruebas y trabajos, en fin se suponía que este año “te daban como caja”.
Las horas pasaban lentas mientras seguía con la rutina, a veces se volvía algo cotidiano hasta empalagoso, pero en fin. Mis compañeros siempre trataban de hacerme reír o de que cometiera alguna locura, pero eso no era lo mío, no es que no disfrutara de buena música ni nada, más sin embargo andar tomando como esponja ni ‘perreando’ hasta abajo no era lo que me llenaba. Disfrutaba más de tomar un café y leyendo un buen libro, pero no era comprendida por ellos, a veces me preguntaba qué era lo que teníamos en común y no encontraba la respuesta, quizás era el miedo a la soledad y rechazo por mi condición, quizás era una forma de sentirse integrada más a la sociedad.
Ya el tercer surgió una sonrisa inmediata en mi rostro. Un nuevo alumno había llegado. No era un Adonis ni nada por el estilo, pero tenía ese ‘algo’ que me atraía como abeja a la miel. Pronto descubrí que mi compañero nuevo era arto inteligente, algo en mi interior se removió, no es que me gustara competir ni nada pero el chico surgió como una amenaza.
Gran error mío.
Por curiosidad me acerque a él preguntando una ‘inocente’ duda acerca del tratamiento de una cuenta para crear un balance general tributario, más solo conseguí perderme en su mirada café…su buena educación me engatuso, su voz pausada lleno el vacio que por tanto tiempo creí que jamás se vería completo.
Me gustaba mi compañero nuevo.
Su cercanía alborotaba mi loco corazón, su voz era música para mis oídos, su dedicación bloqueaba hasta mi más loco pensamiento. Estaba orgullosa, ‘mi’ compañero nuevo era hermoso ante mis ojos, mi príncipe en el corcel blanco, el que me rescataría de mi torre imaginaria, no me rechazaba para nada, disfrutábamos ambos de nuestra compañía y nuestras sonrisas nos daban la energía necesaria.
Poco a poco mi compañero nuevo se convirtió en mi mejor amigo con el paso de los días y meses. Éramos inseparables, la dupla perfecta según profesores y amigos, en mi interior yo también lo creía, necesitaba aferrarme con todo a este sentimiento que nacía a magnitudes inesperadas en mi corazón, ilusión o realidad solo el tiempo lo diría.
El príncipe azul cada día era más atento para conmigo, me venía a dejar a la casa, nos acompañábamos en los ratos libres, me ‘inventaba’ tareas para pasar más tiempo a su lado y así aprender más de este magnífico ser que me rodeaba, la dupla perfecta, los mismos amigos, el mismo curso, él presidente y yo la secretaria de mis compañeros, la misma especialidad, casi todo lo mismo.
Pero la burbuja en la cual estaba se rompió un día. Él estaba mucho más abierto conmigo, compartía más cosas mientras caminábamos de la mano por entre los que yo me imaginaba ‘los campos Elíseos’ y eligió ese momento para conversar. En resumen ‘mi príncipe azul’ en las fiestas le hacía a las drogas, cuando estaba con grandes borracheras se quedaba dormido en las plazas con sus amigos, amaba a una chica que lo había engañado y está se encontraba en la quinta región.
Y mi torre de cristal se rompió en pedazos.
Intente por todos los medios físicos alejarme de él, pero la ley de la atracción era mucho más fuerte, mientras más me distanciaba él más se acercaba, no quería perder a su ‘amiga’.
‘Amiga’ solo eso.
Y el día tan ansiado llego. Los 18 años se cernían de forma dolorosa sobre mi cuerpo, alma y corazón, estaba con mis amigos, pero mi corazón estaba solo, él por supuesto que había venido, bailes y tragos por doquier hacían que mi mente trabajara en un lado romántico mucho más rápido, anhelaba un beso suyo, una caricia y una aceptación de su parte, más como la Cenicienta al llegar la medianoche el encanto termino, con ello mi ‘fiesta’ también; el resultado la cumpleañera ebria acompañada por su ‘príncipe azul’ y sin nada a su favor, nada que ella anhelara por parte de él surgió esa noche.
Las nubes le dieron paso al sol, al nacimiento de las flores y a la alergia de la primavera, más su amor por mí no nació en su corazón, no nació nada creo.
Ilusa de mí, ante mis ojos estaba la respuesta, mi ‘mejor amiga’, la que sabía mis sentimientos y muchas más cosas, la que me apoyaba y yo la quería, en la persona que confiaba ciegamente, si ella termino con ‘mi príncipe azul’.
En mi curso ya no pasaba, mis horas y mis días estaban con otras personas que por lo menos no me dañaban y reconstruían molécula por molécula mi ser, descubrí nuevas cosas y culturice mucho más mi mente y alma. No sé cuánto tiempo paso, pero un día decidí hablar con él.
Después de un almuerzo nos quedamos solos, el casino estaba vacío excepto por nuestros cuerpos, el momento había llegado no creo que doliera más el rechazo ni nada, otro error mío.
-“Te amo”- le dije y de sus labios se escapo la más cruel de las sonrisas y risas que terminaron por quebrar mi corazón. Hubiese preferido que me dijeras –no te amo- a que te rieras en mi cara y matarás lo que quedara de amor, una herida profunda y de difícil cicatrización que goteaba la sangre de mi iluso corazón.
Creí ahogarme en el dolor, creí que moriría poco a poco, el verlos pasear frente a mis ojos de la mano, el que ella tuviera el calor de su cuerpo junto al suyo, el que ella poseyera esos labios pálidos y no yo, me partía el alma.
Me quede sola, me recluí en los libros más allá de todo lo previsto, pasaron a ser mis mejoras amigos ya que las personas que ocupaban ese cargo antes se fueron con ella y con él, mientras mi alma se quebraba de la misma forma en cómo lo hizo mi corazón, lo único que me acompañaba eran las lágrimas silenciosas.
Cuando toque el suelo mi madre me levanto mientras con sus pulgares recogía mis lágrimas, cuando la soledad me invadía en mi rincón solitario en el colegio aparecieron mis verdaderos amigos, aquellos que escuchaban atentamente más no juzgaban mi pronto actuar, aquellos que en los momentos más críticos me brindaron un abrazo y me dijeron la palabra que poco a poco reconstruyo mi corazón: te quiero.
El fin de año me golpeo fuerte, la gala asistí más que nada por una obligación moral para con mis amigos y mi titulación daba paso al fin de una era educacional. Silenciosamente te dije adiós en mi corazón. Fue mejor así, la herida no sangraría más y podría continuar mi vida.
Me llene de otras personas que hasta el momento me hacen feliz y comprenden, pero el hacer amigos me cuesta, el miedo aún sigue latente en mi interior y de la traición, mi corazón no quiere romperse nuevamente por algo que no vale la pena.
Hoy a más de dos años creo que la vida te da golpes fuertes pero te recompensa de algún modo, ‘Dios aporrea con una mano y acaricia con la otra’, creo que si fuera todo caricias y felicidad no hubiese sido capaz de crecer como persona ni madurar un poco menos, aprendes a andar con cuidado y mucha más precaución en lo que respecta a las personas que están a tú lado, no todos son iguales pero en la variedad está la mayor diferencia, los fantasmas te persiguen por un tiempo, crees verlo en cada lado, sin embargo siempre hay una mano que te ayuda en todo momento, quizás no la vemos, quizás es insignificante, más el tiempo dice siempre cuanto ayuda.
La herida que una vez fue profunda y sangro por mucho tiempo, hoy solamente queda una tenue cicatriz como recuerdo de que un día hubo alguien que te hirió pero muchas otras personas te sanaron con su comprensión y cariño, más la memoria ya no hace dolorosa al recordar, prueba de ello ninguna lágrima cayó en el papel, prueba de ello Dios siempre estuvo conmigo.
“Descubrí que te recordaba con mayor claridad cuando hacía algo estúpido o peligroso. Recordaba cómo sonaba tu voz cuando te enfadabas. La escuchaba como si estuvieras a mi lado. En general, intentaba no pensar en ti, pero en momentos como aquéllos no me dolía mucho, era como si volvieras a protegerme, como si no quisieras que resultara herida.-Bella Swan.”
Como todos los días debía asistir a clases, solo que este año la diferencia radicaba en el cambio de jornada, después de dos años de haber estudiado en la tarde volvía a la mañana.
El sol pegaba en todo lo alto, un augurio de que un hermoso día me abrazaría por delante, no era de mi agrado un exceso de sol y calor, no, lo que prefería era un día nublado y en lo posible frío, pero ni modo si había que batallar con el sol lo haría con esfuerzo.
Los compañeros seguían siendo los mismos, algunos ya no estaban ya que por “esas cosas de la vida” decidieron quedarse un nivel más abajo ya sea por cariño a los profesores o un amor enfermizo a ciertas materias, esto en la práctica era más conocido como repetir el curso. Los demás esos “amigos” estaban ahí presentes, los que desde primero medio habían estado contigo en las buenas y malas estaban a mi lado, mi cariño por ellos era inmenso quizás sin precedentes basado en un ansia de protección que me dominaba casi por entero.
Todo transcurrió de forma normal el primer día, las mismas bromas, los mismos estúpidos, los que tratábamos de poner atención, algunos profesores nuevos, pero nada más interesante, en resumen era la rutina con más de lo mismo y que no auguraba grandes cambios para finalizar mi educación media.
El segundo día más de lo mismo, pequeñas introducciones a lo que serían los ramos durante el año, conceptualizaciones básicas de los procesos contables, fechas de pruebas y trabajos, en fin se suponía que este año “te daban como caja”.
Las horas pasaban lentas mientras seguía con la rutina, a veces se volvía algo cotidiano hasta empalagoso, pero en fin. Mis compañeros siempre trataban de hacerme reír o de que cometiera alguna locura, pero eso no era lo mío, no es que no disfrutara de buena música ni nada, más sin embargo andar tomando como esponja ni ‘perreando’ hasta abajo no era lo que me llenaba. Disfrutaba más de tomar un café y leyendo un buen libro, pero no era comprendida por ellos, a veces me preguntaba qué era lo que teníamos en común y no encontraba la respuesta, quizás era el miedo a la soledad y rechazo por mi condición, quizás era una forma de sentirse integrada más a la sociedad.
Ya el tercer surgió una sonrisa inmediata en mi rostro. Un nuevo alumno había llegado. No era un Adonis ni nada por el estilo, pero tenía ese ‘algo’ que me atraía como abeja a la miel. Pronto descubrí que mi compañero nuevo era arto inteligente, algo en mi interior se removió, no es que me gustara competir ni nada pero el chico surgió como una amenaza.
Gran error mío.
Por curiosidad me acerque a él preguntando una ‘inocente’ duda acerca del tratamiento de una cuenta para crear un balance general tributario, más solo conseguí perderme en su mirada café…su buena educación me engatuso, su voz pausada lleno el vacio que por tanto tiempo creí que jamás se vería completo.
Me gustaba mi compañero nuevo.
Su cercanía alborotaba mi loco corazón, su voz era música para mis oídos, su dedicación bloqueaba hasta mi más loco pensamiento. Estaba orgullosa, ‘mi’ compañero nuevo era hermoso ante mis ojos, mi príncipe en el corcel blanco, el que me rescataría de mi torre imaginaria, no me rechazaba para nada, disfrutábamos ambos de nuestra compañía y nuestras sonrisas nos daban la energía necesaria.
Poco a poco mi compañero nuevo se convirtió en mi mejor amigo con el paso de los días y meses. Éramos inseparables, la dupla perfecta según profesores y amigos, en mi interior yo también lo creía, necesitaba aferrarme con todo a este sentimiento que nacía a magnitudes inesperadas en mi corazón, ilusión o realidad solo el tiempo lo diría.
El príncipe azul cada día era más atento para conmigo, me venía a dejar a la casa, nos acompañábamos en los ratos libres, me ‘inventaba’ tareas para pasar más tiempo a su lado y así aprender más de este magnífico ser que me rodeaba, la dupla perfecta, los mismos amigos, el mismo curso, él presidente y yo la secretaria de mis compañeros, la misma especialidad, casi todo lo mismo.
Pero la burbuja en la cual estaba se rompió un día. Él estaba mucho más abierto conmigo, compartía más cosas mientras caminábamos de la mano por entre los que yo me imaginaba ‘los campos Elíseos’ y eligió ese momento para conversar. En resumen ‘mi príncipe azul’ en las fiestas le hacía a las drogas, cuando estaba con grandes borracheras se quedaba dormido en las plazas con sus amigos, amaba a una chica que lo había engañado y está se encontraba en la quinta región.
Y mi torre de cristal se rompió en pedazos.
Intente por todos los medios físicos alejarme de él, pero la ley de la atracción era mucho más fuerte, mientras más me distanciaba él más se acercaba, no quería perder a su ‘amiga’.
‘Amiga’ solo eso.
Y el día tan ansiado llego. Los 18 años se cernían de forma dolorosa sobre mi cuerpo, alma y corazón, estaba con mis amigos, pero mi corazón estaba solo, él por supuesto que había venido, bailes y tragos por doquier hacían que mi mente trabajara en un lado romántico mucho más rápido, anhelaba un beso suyo, una caricia y una aceptación de su parte, más como la Cenicienta al llegar la medianoche el encanto termino, con ello mi ‘fiesta’ también; el resultado la cumpleañera ebria acompañada por su ‘príncipe azul’ y sin nada a su favor, nada que ella anhelara por parte de él surgió esa noche.
Las nubes le dieron paso al sol, al nacimiento de las flores y a la alergia de la primavera, más su amor por mí no nació en su corazón, no nació nada creo.
Ilusa de mí, ante mis ojos estaba la respuesta, mi ‘mejor amiga’, la que sabía mis sentimientos y muchas más cosas, la que me apoyaba y yo la quería, en la persona que confiaba ciegamente, si ella termino con ‘mi príncipe azul’.
En mi curso ya no pasaba, mis horas y mis días estaban con otras personas que por lo menos no me dañaban y reconstruían molécula por molécula mi ser, descubrí nuevas cosas y culturice mucho más mi mente y alma. No sé cuánto tiempo paso, pero un día decidí hablar con él.
Después de un almuerzo nos quedamos solos, el casino estaba vacío excepto por nuestros cuerpos, el momento había llegado no creo que doliera más el rechazo ni nada, otro error mío.
-“Te amo”- le dije y de sus labios se escapo la más cruel de las sonrisas y risas que terminaron por quebrar mi corazón. Hubiese preferido que me dijeras –no te amo- a que te rieras en mi cara y matarás lo que quedara de amor, una herida profunda y de difícil cicatrización que goteaba la sangre de mi iluso corazón.
Creí ahogarme en el dolor, creí que moriría poco a poco, el verlos pasear frente a mis ojos de la mano, el que ella tuviera el calor de su cuerpo junto al suyo, el que ella poseyera esos labios pálidos y no yo, me partía el alma.
Me quede sola, me recluí en los libros más allá de todo lo previsto, pasaron a ser mis mejoras amigos ya que las personas que ocupaban ese cargo antes se fueron con ella y con él, mientras mi alma se quebraba de la misma forma en cómo lo hizo mi corazón, lo único que me acompañaba eran las lágrimas silenciosas.
Cuando toque el suelo mi madre me levanto mientras con sus pulgares recogía mis lágrimas, cuando la soledad me invadía en mi rincón solitario en el colegio aparecieron mis verdaderos amigos, aquellos que escuchaban atentamente más no juzgaban mi pronto actuar, aquellos que en los momentos más críticos me brindaron un abrazo y me dijeron la palabra que poco a poco reconstruyo mi corazón: te quiero.
El fin de año me golpeo fuerte, la gala asistí más que nada por una obligación moral para con mis amigos y mi titulación daba paso al fin de una era educacional. Silenciosamente te dije adiós en mi corazón. Fue mejor así, la herida no sangraría más y podría continuar mi vida.
Me llene de otras personas que hasta el momento me hacen feliz y comprenden, pero el hacer amigos me cuesta, el miedo aún sigue latente en mi interior y de la traición, mi corazón no quiere romperse nuevamente por algo que no vale la pena.
Hoy a más de dos años creo que la vida te da golpes fuertes pero te recompensa de algún modo, ‘Dios aporrea con una mano y acaricia con la otra’, creo que si fuera todo caricias y felicidad no hubiese sido capaz de crecer como persona ni madurar un poco menos, aprendes a andar con cuidado y mucha más precaución en lo que respecta a las personas que están a tú lado, no todos son iguales pero en la variedad está la mayor diferencia, los fantasmas te persiguen por un tiempo, crees verlo en cada lado, sin embargo siempre hay una mano que te ayuda en todo momento, quizás no la vemos, quizás es insignificante, más el tiempo dice siempre cuanto ayuda.
La herida que una vez fue profunda y sangro por mucho tiempo, hoy solamente queda una tenue cicatriz como recuerdo de que un día hubo alguien que te hirió pero muchas otras personas te sanaron con su comprensión y cariño, más la memoria ya no hace dolorosa al recordar, prueba de ello ninguna lágrima cayó en el papel, prueba de ello Dios siempre estuvo conmigo.
“Descubrí que te recordaba con mayor claridad cuando hacía algo estúpido o peligroso. Recordaba cómo sonaba tu voz cuando te enfadabas. La escuchaba como si estuvieras a mi lado. En general, intentaba no pensar en ti, pero en momentos como aquéllos no me dolía mucho, era como si volvieras a protegerme, como si no quisieras que resultara herida.-Bella Swan.”
martes, 23 de febrero de 2010

Llaves
Cómo poder darle a la persona correcta la llave del corazón
cómo hacer para besar los labios que me hagan volar
cómo soñar que eres el correcto y no más que una ilusión
cómo querer beber del néctar de tus labios y el mejor fruto.
Simples palabras hechas del viento
sonidos de los árboles que cuidan el cielo
tantas ilusiones rotas, tantos anhelos viejos
son muchas las llaves del cielo
pocos los ángeles buenos.
La verdad está a punto de salir
a su paso, deja dolor y destrucción.
Las ilusiones rotas empiezan a reír
con cada camino una nueva canción.
Eres la sinfonía de los dioses
el alma correcta para estar entre los vivos
la llave al paraíso de los jueces
y la solución para los juegos de niños.
Sólo quiero oír la respuesta de tus labios
saber que estás presente en cada uno de los años
sentirnos cada día para estar más vivos
soñar que eres de verdad y no más que un mal sueño.
domingo, 21 de febrero de 2010
"A tú encuentro"

Es de noche y caminas por entre sus cuerpos vacios
quitas las hojas secas y flores que salen a tú paso
lo buscas entre cientos, pero un destello de la luna te guía
tú corazón late cada vez más rápido y tú sangre se acelera
recuerdas los dulces susurros que decía en tú oído en vida
cuando tomaba tú mano y exhala su tibio hálito sobre ella
los roces de sus pieles como muestras máximas de su amor
su risa jubilosa que iluminaba hasta el más sombrío día
pero tú vida era perderse en la profundidad del cielo de sus ojos
ahora caminas hasta él, hasta el dueño de tú corazón
paso a paso te internas en el que será tú mundo al fin y al cabo
estás decidida a seguir a tú compañero al lugar que sea
los grillos cantan y las luciérnagas iluminan tú caminar
el paisaje sigue siendo lo bastante oscuro, pero no temes,
ansias el encuentro hasta la última terminación nerviosa
como una adicta a su drogas que acude a su llamado, llegas,
el lugar desierto y el lecho solo cubierto por una rosa roja
la recoges y te impregnas de su olor, de su frialdad y color,
ves en ella la pasión que un día desbodaron sus manos en ti
imagina que está contigo piel a piel nuevamente
una fría mano se posa en tú cintura y te das cuenta que ha válido la pena
aunque su tacto te hiela la sangre en tus cálidas venas, lo quieres...
te giras y lo abrazas, es como si el tiempo no hubiera pasado,
con tímidas caricias rozas sus labios en un beso lleno de amor
el contacto es la mezcña perfecta de hielo y fuego unidos
lentamente te acuesta sobre su lecho de mármol mientras la luna los vigila
te despoja de tus encajes, sedas y cintas para dejarte como un día te vio
sientes el frío de la noche del cementerio hacer trastornos en tu pálida piel
fijas lentamente tus ojos en los suyos, ahora oscurecidos por el deseo
y sientes que estás en clara desventaja, uno a uno lo vas desnudando
te besa otra y otra vez anunciándote lo que vendría, el fin está cerca...
el caminar a concluido al volver a unir tú cuerpo al suyo
ahora el rompecabezas está completo, alfa y omega juntos,
y te sumes con él en un lento baile que te lleva al paraíso
sumidos en una perfecta sincronización de gemidos y besos compartidos
no importa las flores marchitas ni una boda perfecta
ya no temes al futuro si estás con él, el guardián de tus sueños
el dueño de tú corazón, de tú alma, de tú vida y de tú muerte,
siendo la luna testigo oficial de su unión de pasión,
te unes a él como la amante perfecta encima de su tumba
vida y muerte se juntan en un beso de fatídico amor
en donde se encuentran ambos en un abrazo eterno
por siempre y para siempre juntos en el mismo lecho de amor.
lunes, 15 de febrero de 2010

Al mirar los árboles imagino que puedo llegar tan alto como ellos, puedo sentir el viento que acaricia cada una de sus hojos mientras espero que pase ¿qué pase que? no lo sé, solo que quiero ser como un árbol, dar cobijo a los gatitos cuando arrancan de un perro, anidar a los pajáritos y sus huevos, dar la sensación de proteger al más débil aunque muchas veces es el mismo árbol el que puede ser exterminado, un simple trueno en un día de tormenta puede acabar con su vida y todo lo que hábita en le, una colilla de cigarrillo mal apagada puede ser fatal tanto para el árbol como para otros y los demás seres vivos que habiten ese contorno, son muchas formas de morir si no le das agua, tampoco vive, se secaría como el amor.
Si pudiera elegir como me gustaría el mundo, lejos preferiría que todos sintieran algunas de las manifestaciones del amor en su vida, no solo las cosas simples que el Señor creo por amor a nosotros, sino que ver tú reflejo en los ojos de vuestra madre, tener la mano amiga de tú hermano, recibir el abrazo de tú amiga, solo eso me gustaría que cada sintiera que en está vida por muy oscura y tétrica que puede ser muchas veces, no te encuentras solo/a.
Y entonces pienso, ¿para que existe el sufrimiento? ¿porqué ese árbol puede dejar de existir? y la respuesta aparece ante mis ojos a medida que escribo esto, a medida de que se formó la idea en mi cabeza para luego traerlo hasta acá; es fácil sin sufrimiento no se conoce la alegría, es como equilibrar todo, el famoso ying y yang, pienso que Dios mientras pega con una mano con la otra acaricia, porque, ¿Sería fome si todo fuera felicidad? pues creo en mi humilde opinión que sí, no tendríamos una razón para superarnos ni tratar de enmendar nuestro errores, dejaríamos las cosas como están sin importar si herimos a alguien o no; no podríamos volver a plantar nuevamente una semilla donde murió un árbol con bastante recorrido y muchas más experiencia de la que nosotros tenemos.
Entonces finalmente, puedo decir que todo tiene un porque y una especie de equilibrio, exite la presa y existe el cazador, es algo natural, forma parte del ciclo de la vida en el cual estamos sumergidos, alguna vez ese gatito tendrá que bajar del árbol, alguna vez los huevos se convertirán en nuevos pajáros y emprenderán un rumbo propio, van a haber personas que apagarán los incendios y otras que tiempo después plantarán en un suelo recuperado nuevas semillas para que así empiece todo de nuevo; de igual manera es el amor.
domingo, 14 de febrero de 2010
sábado, 13 de febrero de 2010
Pienso mientras escribo
Bueno creo que está vez por escribir algo tan oscuro puede que tenga un significado distinto... si es cierto que me baso en historias, cuentos infantiles, creo que la temática en sí no es muy común si tomamos en cuenta el contexto en el cual se desarrolla la historia.
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